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Diseño de interacción acústico, tema a valorar

Escuchando el programa número 48 de Tribucasters, he accedido a un tweet de Javier Cañada que hablaba del diseño de interacción acústico.

¿Diseño de interacción acústico? ¿UX y audio? Si le das una vuelta, tiene todo el sentido del mundo. Probablemente ahora es pronto para dedicarle muchísimo tiempo, pero es justo el momento para incluirlo en la lista de temas a valorar y prestarle atención.

Si comprobamos que las búsquedas por voz van a más, año a año. Si planteamos que el usuario va a evitar el teclado siempre que pueda, porque la tecnología ya le permite utilizar la voz, y si nos damos cuenta de que nuestra forma de relacionarnos con los dispositivos (las tablet van a menos, los móviles a más, los altavoces inteligentes como Alexa o Google Assistant, etc.), entendemos la lógica de sumar el audio al diseño de interacción.

En el ensayo que publica Cañada en el tweet al que nos hemos referido antes, señala que “cuando Steve Jobs presentó el iPhone, hace ya casi trece años, todo cambió. Del ratón pasamos a lo táctil, de pantallas grandes a pequeñas, de webs descomunales y laberínticas a apps sencillas y rápidas, del paradigma espacial al paradigma de producto. Internet por fin se volvió ubicuo y el diseño de interacción dio un vuelco.

Hoy resolvemos tareas complejas golpeando un cristal con la yema del dedo, un toque cada vez. El dispositivo apenas ha cambiado en esta década, pero lo usamos para todo y siempre mediante apps. Nuestra mente tiene que traducir sus pensamientos abstractos y complejos a toques y gestos concretos, reducir su velocidad al código de lo táctil, como si telegrafiásemos, como si pasásemos de una autovía a un sendero de campo. La fricción es descomunal.

¿Por qué comprimir toda nuestra mente para que pase por cinco pulgadas de cristal negro? ¿Por qué ocupar nuestra vista y nuestras manos en lo que se resuelve con una frase hablada mientras hacemos otras cosas?
Sí, serán las interfaces acústicas las que superen el paradigma de lo táctil. Son ubícuas, discretas, más cálidas y cada vez se adaptan mejor al lenguaje natural”.

Desde luego, los diseñadores y diseñadores de interacción tienen delante un campo de desarrollo.

Formado en Sociología y especializado en nuevos medios en la Universidad de Washington, Cañada dirige el Instituto Tramontana y su Programa de Diseño de Interacción.

La foto que ilustra este post es de Fabian Wiktor, que la publicó en Pexels